Letrilla satírica a un halagador
LETRILLA SATÍRICA A UN HALAGADOR
No hay cualidad que no alabe
ni virtud que no conceda,
la adulación es su llave
es el timón de su nave
y de su interés, moneda.
Con su mórbida dulzura
se llega al convencimiento
de su bondad y ternura,
¿guarda quizá en la espesura
su auténtico pensamiento?
Sopla brisa de alabanza,
onda suave es su halago,
siempre en calma y en bonanza,
a saber nunca se alcanza,
que hay en el fondo del lago.
Por su estudiado artificio
alguno cae en sus redes
le concede beneficio,
a otros nos saca de quicio,
¡nos sube por las paredes!.
Me crea tal prevención,
de tal modo me disgusta,
que esta terca oposición
ante toda relación,
seguro, resulta injusta.
Madrid, 3 de Mayo de 2010