Muchas veces habrás pasado por la calle Eloy Gonzalo en Madrid sin poner atención a la identidad de ese personaje. Y cuántas veces habrás ido al Rastro madrileño pasando indefectiblemente por la plaza de Cascorro sin percatarte de la identidad de la estatua que la preside de un soldado con una lata bajo el brazo. Pues son la misma persona: Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro.
Cascorro es una pequeña población en Cuba, colonia española en la época de los hechos, no lejos de Puerto Príncipe, a donde destinaron al soldado madrileño Eloy Gonzalo a finales del siglo XIX. En 1896 durante un asedio de las tropas españolas por parte de los insurrectos, Eloy Gonzalo se presentó voluntario para prender fuego a la posición de los ciados insurrectos cubanos.
Dice la leyenda que pidió ser atado con una cuerda para que, si caía durante la operación, su cuerpo pudiera ser recuperado. Así, armado con su fusil y con una lata de petróleo, y atado con una cuerda, se deslizó hacia las posiciones insurrectas, prendiéndoles fuego y regresando indemne a su posición, la cual fue liberada pocos días después por una columna española.
Esta gesta heroica es conmemorada homenajeando a su héroe mediante la dedicación de una calle en Madrid en 1892 con su nombre, y el levantamiento de una estatua con su figura, lata en mano, inaugurada en 1902 en el mismo emplazamiento que hoy ocupa.
Dicha acción fue llevada al cine por el director Raúl Alfonso en 1947 bajo el título “Héroes del 95”. ( http://www.youtube.com/watch?v=GadoZ3d4g2k ).